Política

RSE Venezuela | Juegos de Invierno. Breitfuss y Grönlund llevan con orgullo la tricolor a Pekín 2022

Por su lado, Timo Grönlund, el otro representante de Bolivia en Beijing, poco imaginaba que en 2010 conocería en Estados Unidos a su futura esposa, boliviana, con la que se mudó a Bolivia en 2011

Bolivia volverá a decir presente en unos Juegos Olímpicos de Invierno, esta vez en Beijing y lo volverá a hacer con dos deportistas que adoptaron la tricolor como la suya y la portan con orgullo en torneos mundiales: el austriaco-boliviano Simon Breitfuss y el finlandés-boliviano Timo Grönlund.

Ambos deportistas le dieron la posibilidad a Bolivia de volver a unos Juegos Olímpicos después de 26 años en Pyeonchang, en Corea del Sur, en 2018. Ahora volverán a ondear la tricolor en Pekín, que organiza los Juegos que se realizarán del 4 al 20 de febrero.

Esta será la séptima vez en que atletas bolivianos estén en unos JJOO de Invierno, luego de las participaciones en las ediciones de Cortina D’Ampezzo 1956 (Italia), Lake Placid 1980 (EEUU), Sarajevo 1984 (Bosnia y Herzegovina), Calgary 1988 (Canadá), Albertville 1992 (Francia) y Pyeongchang 2018 (Corea del Sur).

Simon Breitfuss visitó Bolivia por primera vez cuando era aún un niño de ocho años. Su padre, que era entrenador de esquí en Argentina, visitó la ciudad de La Paz.

Pero varios años después, empezó su sueño de representar a Bolivia y tal vez hacerlo en unos Juegos Olímpicos.  

En 2009 sostuvo reuniones con la dirigencia de la Federación Boliviana de Esquí para perseguir su sueño olímpico, que empezó a hacerse realidad en  2015, cuando, después de seis años de trámites, obtuvo la nacionalidad boliviana para así representarla en los Juegos Olímpicos de Invierno. Desde entonces vive una parte del año en Austria y otra en Bolivia.

Breitfuss llega a Pekín en su mejor forma, sobre todo después que a inicio de mes consiguió lo que tanto buscó en los últimos tres años: ganar una competencia del World Pro Ski Tour. Lo logró en Eslalon Paralelo del Rocket Mortgage Pro Tour, que se llevó adelante en Aspen, Colorado, Estados Unidos.

“Hice todas las carreras del Pro Tour y estuve dos veces en el podio, pero nunca en la cima. Trabajamos tan duro para lograrlo y no puedo creer que finalmente lo logré”, dijo el boliviano al portal Ski Racing.

En Pekín, Breitfuss participará en las cinco pruebas del esquí alpino: el Súper Gigante, Descenso, Eslalon, Eslalon Gigante y Descenso Combinado.

Por su lado, Timo Grönlund, el otro representante de Bolivia en Beijing, poco imaginaba que en 2010 conocería en Estados Unidos a su futura esposa, boliviana, con la que se mudó a Bolivia en 2011.

Grönlund esperaba lograr su nacionalidad con miras a Sochi 2014, pero pasó un tiempo en Oklahoma en 2012 para finalizar su carrera profesional (idiomas y comunicación social) y cuando volvió a Bolivia tuvo que empezar de cero los trámites, que recién los finalizó en marzo de 2017. A tiempo para buscar su clasificación a Pyeongchang 2018.

Timo practica deportes desde niño, hacía esquí, voleibol, atletismo, hasta que en el 2001 empezó a competir en esquí. También desde los 19 años practica triatlón y ciclismo. En Bolivia ha ganado campeonatos nacionales entre 2012 y 2015.

El esquiador de origen finlandés también divide su entrenamiento parte en Bolivia y algunos meses en el exterior.

En Beijing competirá en la prueba de 10 km Cross Country.

 

BOICOT BUSCA DENUNCIAR ABUSOS EN CHINA

Redacción Central

China lleva años trabajando denodadamente para que los Juegos de Invierno 2022 trasciendan más allá de un macroevento deportivo a nivel mundial y no ha escatimado recursos para mostrar y alardear a los ojos de todo el planeta de su fortaleza como potencia.

El Partido Comunista, a finales de año, aprobará un tercer mandato para Xi Jinping, el presidente de la República Popular China, y el dirigente y todo el aparato de poder van a instrumentalizar los Juegos Olímpicos como un escaparate universal de su auge tecnológico.

Pero las tensiones geopolíticas por la represión china hacia la minoría uigur en Xinjiang han llevado al escenario deportivo a una rivalidad frente a Estados Unidos y aliados como Reino Unido, Canadá, Australia o Nueva Zelanda han anunciado que no enviarán ningún representante a la inauguración de los Juegos.

Estados Unidos asegura que realiza el boicot debido al “genocidio y los crímenes contra la humanidad que persisten en Xinjiang, así como otros abusos de derechos humanos” en China.

Los activistas aseguran que al menos un millón de uigures y otras personas provenientes de minorías musulmanas han sido encarceladas en campos en Xinjiang, donde Beijing también está acusado de trabajos forzados y de esterilizaciones de mujeres. China defiende que estos campos son centros vocacionales para luchar contra el atractivo que ejercen grupos de extremistas.