Política

“La educación artística debería tener la misma importancia que las matemáticas”

“A pesar de llevarnos bien, Rossini tampoco fue mi mejor amigo”

¿Cuánto le debe Javier Camarena a la música de Rossini? Le debo mucho. Fue prácticamente mi carta de presentación en Europa. Debuté con La Italiana en Argel , que tiene mucha exigencia en sobreagudos y coloratura. Me empezaron a pedir El Barbero de Sevilla y en Zurich hice varios roles rossinianos como Moisés en Egipto, El conde Ory, La Cenerentola, La scala di seta … Fueron los primeros años en Europa. Mi debut en el Metropolitan de Nueva York en 2014 fue con Rossini,  El Barbero de Sevilla , que luego canté en San Francisco y México. Es un compositor que me acompañó todos esos primeros años y a pesar de que nos llevábamos bien… pues tampoco fue mi mejor amigo (risas), ni con el que yo disfrutara cantar tanto. Fue una época de mucho aprendizaje y con un afán de demostrarme a mí mismo que podía hacerlo.

Una sustitución de Juan Diego Flórez en el Metropolitan Opera House, donde estaba cantando La Cenerentola , en 2014, le abrió definitivamente las puertas de Nueva York. ¿Cómo fue aquella circunstancia? (Risas) Me valió un desencuentro con mi esposa, porque teníamos planeado hacer unas vacaciones en Italia y la intención era acabar las funciones de La Sonnambula en el Metropolitan, y en seguida tenía que regresar a México para unos conciertos. Llegué de madrugada, como a las cinco de la mañana. Cuando me despierto veo los mensajes del director del Metropolitan, Peter Gelb, diciéndome que el maestro Juan Diego Flórez estaba indispuesto y pidiéndome si yo podría cubrir tres representaciones. Llamé a mi esposa y le dije ‘ahora mismo no puedo decir que no’. Se enojó muchísimo (risas). Llegué dos días antes de la ‘première’, hicimos un ensayo rapidísimo, luego un ensayo con orquesta y párale de contar. Cantaba junto a Joyce di Donato y tuvimos mucho éxito. En la segunda función se dio el primer bis, sonado en todo el mundo, con el aria de Ramiro Sì ritrovarla io giuro y eso se repitió en la siguiente función. Esto potenció mi carrera enormemente, aunque yo ya llevaba bastante recorrido en Europa y tenía cierto renombre, y ya después en una semanas se contentó mi esposa (risas). Realmente significó casi un parteaguas en mi carrera.

Ese mismo año, 2014, algunos recordamos con emoción su presentación en el Teatro Real con La fille du Regiment , y aquellos bises de su aria Ah!, mes amis . ¿Qué supusieron para usted aquellas exitosas funciones en Madrid? En primer lugar, fue el reencuentro con el personaje de Tonio. Hacía diez años que no cantaba ese rol y lo afronté con nuevas condiciones vocales, mucho más conocimiento del estilo belcantista y de la fonética francesa. Como se suele decir, ‘más sabe el diablo por viejo que por diablo’. Significó una nueva visión e interpretación de ese rol. Fueron funciones muy emocionantes y satisfactorias. El Teatro Real me cobijó y desde entonces hay una relación muy estrecha que hemos tratado de mantener.

¿Cuál es la situación de la ópera actualmente en México, en cuanto a teatros de ópera, cantantes y compañías? He estado desconectado de la situación operística en México, en parte por la pandemia. El principal teatro es el Palacio de Bellas Artes de México, que dirige musicalmente Ivan López-Reinoso, donde se siguen sacando adelante las temporadas con algunas nuevas producciones. La situación de los cantantes siempre ha sido abundante porque hay muchísimos y las nuevas generaciones tienen una preparación mucho más profunda. En otros estados del país hay iniciativas del sector privado que apoyan orquestas e instituciones, como en Sinaloa, Monterrey o Mérida. En general, se están haciendo esfuerzos titánicos, con los presupuestos cada vez más recortados de que se dispone, para hacer un espectáculo como la ópera que no resulta nada fácil ni económico.

“La música y las artes son fundamentales en la educación integral del individuo”

¿De qué modo cree que podría mejorar esta situación de dificultad? No existe una solución a corto plazo, cosa que no ocurre sólo en México. Se necesita una revalorización de las artes dentro de las asignaturas del tronco común de la educación. La educación en las artes debería tener la misma importancia que las matemáticas o el estudio de otras ciencias, porque se trata de la educación integral del individuo. Con las ciencias, tu cerebro trabaja cierta región, pero las artes estimulan de otra manera y hacen trabajar otras zonas de tu cerebro. Eso está comprobado. Es necesario saber que la música no solo es un pasatiempo o un entretenimiento. La música se tiene que apreciar y valorar, y eso ocurre también con los artistas. En México si te quieres dedicar a las artes te dicen “sí pero, ¿de qué vas a vivir?, ¡te vas a morir de hambre!”. Hay que cambiar la visión global de lo que representa el arte en la vida de una persona. Las artes son importantes para sensibilizar al ser humano.

Javier Camarena es una de las voces de tenor más apreciadas de la actualidad J. Cornejo Pasando al terreno de sus recientes grabaciones, el espléndido disco Contrabandista, de  2018, sigue la apasionante vida del cantante, compositor y empresario español Manuel García (1775-1832). ¿Coméntenos cuál era la idea de la que partió este disco? La idea era reconocer, o en algún caso simplemente dar a conocer, la figura de Manuel García en todas sus facetas. Como compositor no fue tan reconocido en su momento. Tuvo sus chispazos de genio, sobre todo en la improvisación y la ornamentación, pero vivió en un tiempo donde competía con Rossini en el inicio del periodo belcantista. El disco fue un trabajo no sólo de rescate musical, sino también de composición para trabajar las ornamentaciones. Se destaca su labor en la promoción de la ópera. Manuel García también se dedicó a la formación, fundando una escuela de técnica vocal. Hemos rescatado parte de sus mejores composiciones y también se ofrece una selección de los temas de Rossini que interpretó como cantante. Un trabajo muy interesante, apoyado por Cecilia Bartoli, que siempre se ha preocupado por la investigación musicológica.

En noviembre de 2019 cantó en Madrid la ópera  Il Pirata , de Bellini. Pocos meses después afrontó la grabación de esta obra, en el que es su último disco. ¿Qué supone para usted esta grabación de una papel tan comprometido? ¡Vaya labor titánica la de cantar una ópera de esta naturaleza! Realizamos una producción muy interesante, una propuesta cercana al estilo belcantista, con cantantes capaces de ofrecer ese estilo, presentando la obra en su totalidad, con variaciones y repeticiones a los temas melódicos. Es un disco muy bien logrado y del que estoy muy orgulloso.

“Hay óperas de Donizetti que jamás cantaré en directo ¡es lo más difícil que conozco!”

¿Puede anticiparnos cuáles serán sus próximos proyectos discográficos?  Tal vez en otoño saldrá el disco que dediqué a Donizetti, con algunas arias conocidas de L’elisir d’Amore, Roberto Devereux y Don Pasquale … y basta (risas). El resto fue rescatar obras no tan conocidas, mostrando su evolución creativa desde el inicio, donde estaba bajo la tutela de Rossini y se notaba mucho su influencia, hasta sus trabajos con el sello inconfundible de Donizetti. Obras para tenor de lo más interesante y emocionante, muy desconocidas, como Maria de Rudenz, Betly, Caterina Cornaro, Il Giovedi Grasso … Otras como  Marino Faliero , que me alegró haber grabado el año pasado porque jamás la voy a hacer en directo. ¡Es lo más difícil que he cantado en mi vida! Es una producción de la discográfica Pentatone con el festival Donizetti y se grabó precisamente en el Teatro Donizetti de Bérgamo, con orquesta de época y el coro del teatro. Será un disco muy emocionante. Y en unas semanas estaré trabajando en otro proyecto que no tiene nada que ver con la ópera, con Sony Music México. Será un disco de ‘crossover’ (fusión) dedicado a la música tradicional popular mexicana, abarcando bolero, balada y música folclórica con mariachi. Habrá colaboraciones y duetos con artistas pop de México como Yury, Lila Downs, Guadalupe Pineda, Eugenia León, Jesús, del grupo Reik, y algunas otras sorpresas. Cantaré dúos y también yo solo. Me tiene muy emocionado y estaré metiéndome en estudio en un par de semanas.

¿De qué modo nota que va evolucionando su voz con el paso del tiempo? En 2024 voy a cumplir veinte años de carrera y va de la mano una evolución de la voz. Con ello, esta zona de confort que mantenía hasta hace dos años va teniendo cierta inestabilidad. Es natural, porque la memoria muscular va siendo cada vez más ineficiente. La voz requiere otro tipo de trabajo. El cantante que acaba de cantar L’elisir d’amore en el Teatro Colón de Buenos Aires, no es el mismo cantante que lo hizo en 2012 en el Liceu de Barcelona. La voz ha ganado en peso y volumen, y tiene otro color y otra sonoridad. Hay muchas cosas que las resuelvo igual y otras que ya no se acomodan de la misma forma. 

¿Qué nuevos repertorios, compositores y papeles espera afrontar en el futuro, ayudado por esa evolución? Con esta evolución, efectivamente, viene la posibilidad de pensar en otro tipo de repertorio. Desde hace dos años los roles rossinianos se han ido haciendo a un lado y le han abierto paso a Donizetti, un compositor que me gusta y acomoda mucho más. Se dan más frecuentemente Lucia Lammermoor, L’elisir d’amore, y también  I Puritani , y se presentará en el futuro más frecuentemente Rigoletto de Verdi. Esta temporada 22/23 viene ya con nuevas óperas como La Traviata , en marzo en Montecarlo, y estaré debutando Manon en abril en el Teatre del Liceu. Para más adelante se contempla Roméo et JulietteFausto , de Gounod, y roles mozartianos como Mitridiate Re di Ponto o La clemenza di Tito . También profundizaré en el repertorio francés y buscaré paralelismos con el italiano, por ejemplo con I Lombardi . Llegarán estos roles más líricos que ligeros, que los estoy trabajando paulatinamente, viendo cómo se va asentando la voz.

Para finalizar, y regresando a El Escorial, un lugar donde transcurre la ópera  Don Carlo , de Verdi, ¿se ve en el futuro interpretando el papel del infante don Carlos? (Risas) Ya veremos si se puede llegar ahí.

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El cantante  Javier Camarena (Xalapa, México. 1976) llega este viernes al Festival Internacional de Verano de El Escorial , para ofrecer un recital en el que disfrutaremos de su privilegiada voz de tenor, acompañado por el pianista Rubén Fernández Aguirre. Atendió amablemente las preguntas de 20minutos desde Argentina, un día después de la última representación de L’elisir d’amore , de Gaetano Donizetti, en el Teatro Colón de Buenos Aires, con dirección escénica de Emilio Sagi. Nos habló de sus comienzos, sus discos, los momentos fundamentales de su carrera y, también, de lo que está por venir. Proyectos en los que colaborará con estrellas del pop mexicano en una próxima grabación, a la vez que estudia nuevos papeles operísticos de Mozart o Verdi que afrontará en el futuro.

El programa que va a presentar en su recital de El Escorial se abre con un repóker de ases: Rossini, Bellini, Verdi, Massenet y Donizetti. Luego hay mucho más. Sabiendo de su afición a la cocina, ¿cómo ha escogido los ingredientes para este menú que nos propone? Se empieza con el plato fuerte: una primera parte con arias operísticas de gran dificultad, como A te o cara , de I Puritani , de Bellini y también algunos roles que estoy próximo a debutar, como Manon de Jules Massenet. Luego haremos una selección de postres muy rica (risas). ¡Soy muy de postres! Una segunda parte más de disfrute, también de mi parte, con canciones italianas, dos preciosas canciones de Blas Galindo…. Sé que a nuestro público español le encanta la parte operística, pero hay canciones muy preciosistas que requieren de una interpretación y una voz adecuadas. Se trata de conjugar estas dos partes, y lo hemos preparado junto al maestro Rubén Fernández, al piano, con el que hemos hecho algún recital previo con romanzas de zarzuela y canciones de arte.

“En mi primer concurso internacional de canto me eliminaron en la primera ronda”

Remontándonos a sus primeros pasos como cantante, ¿qué o quién le impulsó a inscribirse en aquel Concurso Internacional de Canto en Perú, su primera competición, allá por 2001? Fue mi maestro Juan Hugo Barreiro, con el que trabajamos muchísimo y él fue quien me impulsó a vivir la adrenalina del concurso. Me eliminaron a la primera ronda, pero me gustó porque fue un reto para mí mismo y me reforzó en que podía hacer mejor las cosas.

Su debut profesional fue en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, con La Fille du Regiment , de Gaetano Donizetti. ¿Qué recuerda de aquel momento? Había muchísima emoción, vitalidad y deseo de hacer las cosas bien. Compartir con grandes amigos, a los que considero hermanos hoy en día, como Rebeca Olivera o Josué Cerón, fue una experiencia maravillosa. La puesta en escena fue de César Piña, muy caricaturesca, recordando al cine mudo, con subtítulos, y Enrique Patón de Rueda fue el director. Por estas cosas de la inexperiencia no faltaron los típicos comentarios preguntándose cómo se cedía el máximo recinto sagrado cultural de México a unos chamacos que nadie conocía. Se estrenó en octubre-noviembre de 2004 y tal fue el éxito que se repuso en mayo de 2005, caso muy raro en el Palacio de Bellas Artes.

Javier Camarena

Nacido en Xalapa, Veracruz, estudió con la mezzosoprano Cecilia Perfecto en la Universidad Veracruzana, y con Hugo Barreiro y Maria Eugenia Sutti en la Universidad de Guanajuato. Es el único cantante en la historia que ha cantado un bis en tres diferentes producciones en el MET de Nueva York: La Cenerentola (2014), Don Pasquale (2016) y la Fille du Régiment (2019) donde logró la hazaña inigualada de conseguirlo en cada una de las siete funciones en las que intervino. Entre sus múltiples distinciones, Camarena ha recibido el Opera News Award (2020), la Medalla de Ópera de Bellas Artes, el Premio al Artista Distinguido de ISPA y la Medalla Mozart (todos estos en 2019).

“A pesar de llevarnos bien, Rossini tampoco fue mi mejor amigo”

¿Cuánto le debe Javier Camarena a la música de Rossini? Le debo mucho. Fue prácticamente mi carta de presentación en Europa. Debuté con La Italiana en Argel , que tiene mucha exigencia en sobreagudos y coloratura. Me empezaron a pedir El Barbero de Sevilla y en Zurich hice varios roles rossinianos como Moisés en Egipto, El conde Ory, La Cenerentola, La scala di seta … Fueron los primeros años en Europa. Mi debut en el Metropolitan de Nueva York en 2014 fue con Rossini,  El Barbero de Sevilla , que luego canté en San Francisco y México. Es un compositor que me acompañó todos esos primeros años y a pesar de que nos llevábamos bien… pues tampoco fue mi mejor amigo (risas), ni con el que yo disfrutara cantar tanto. Fue una época de mucho aprendizaje y con un afán de demostrarme a mí mismo que podía hacerlo.

Una sustitución de Juan Diego Flórez en el Metropolitan Opera House, donde estaba cantando La Cenerentola , en 2014, le abrió definitivamente las puertas de Nueva York. ¿Cómo fue aquella circunstancia? (Risas) Me valió un desencuentro con mi esposa, porque teníamos planeado hacer unas vacaciones en Italia y la intención era acabar las funciones de La Sonnambula en el Metropolitan, y en seguida tenía que regresar a México para unos conciertos. Llegué de madrugada, como a las cinco de la mañana. Cuando me despierto veo los mensajes del director del Metropolitan, Peter Gelb, diciéndome que el maestro Juan Diego Flórez estaba indispuesto y pidiéndome si yo podría cubrir tres representaciones. Llamé a mi esposa y le dije ‘ahora mismo no puedo decir que no’. Se enojó muchísimo (risas). Llegué dos días antes de la ‘première’, hicimos un ensayo rapidísimo, luego un ensayo con orquesta y párale de contar. Cantaba junto a Joyce di Donato y tuvimos mucho éxito. En la segunda función se dio el primer bis, sonado en todo el mundo, con el aria de Ramiro Sì ritrovarla io giuro y eso se repitió en la siguiente función. Esto potenció mi carrera enormemente, aunque yo ya llevaba bastante recorrido en Europa y tenía cierto renombre, y ya después en una semanas se contentó mi esposa (risas). Realmente significó casi un parteaguas en mi carrera.

Ese mismo año, 2014, algunos recordamos con emoción su presentación en el Teatro Real con La fille du Regiment , y aquellos bises de su aria Ah!, mes amis . ¿Qué supusieron para usted aquellas exitosas funciones en Madrid? En primer lugar, fue el reencuentro con el personaje de Tonio. Hacía diez años que no cantaba ese rol y lo afronté con nuevas condiciones vocales, mucho más conocimiento del estilo belcantista y de la fonética francesa. Como se suele decir, ‘más sabe el diablo por viejo que por diablo’. Significó una nueva visión e interpretación de ese rol. Fueron funciones muy emocionantes y satisfactorias. El Teatro Real me cobijó y desde entonces hay una relación muy estrecha que hemos tratado de mantener.

¿Cuál es la situación de la ópera actualmente en México, en cuanto a teatros de ópera, cantantes y compañías? He estado desconectado de la situación operística en México, en parte por la pandemia. El principal teatro es el Palacio de Bellas Artes de México, que dirige musicalmente Ivan López-Reinoso, donde se siguen sacando adelante las temporadas con algunas nuevas producciones. La situación de los cantantes siempre ha sido abundante porque hay muchísimos y las nuevas generaciones tienen una preparación mucho más profunda. En otros estados del país hay iniciativas del sector privado que apoyan orquestas e instituciones, como en Sinaloa, Monterrey o Mérida. En general, se están haciendo esfuerzos titánicos, con los presupuestos cada vez más recortados de que se dispone, para hacer un espectáculo como la ópera que no resulta nada fácil ni económico.

“La música y las artes son fundamentales en la educación integral del individuo”

¿De qué modo cree que podría mejorar esta situación de dificultad? No existe una solución a corto plazo, cosa que no ocurre sólo en México. Se necesita una revalorización de las artes dentro de las asignaturas del tronco común de la educación. La educación en las artes debería tener la misma importancia que las matemáticas o el estudio de otras ciencias, porque se trata de la educación integral del individuo. Con las ciencias, tu cerebro trabaja cierta región, pero las artes estimulan de otra manera y hacen trabajar otras zonas de tu cerebro. Eso está comprobado. Es necesario saber que la música no solo es un pasatiempo o un entretenimiento. La música se tiene que apreciar y valorar, y eso ocurre también con los artistas. En México si te quieres dedicar a las artes te dicen “sí pero, ¿de qué vas a vivir?, ¡te vas a morir de hambre!”. Hay que cambiar la visión global de lo que representa el arte en la vida de una persona. Las artes son importantes para sensibilizar al ser humano.

Javier Camarena es una de las voces de tenor más apreciadas de la actualidad J. Cornejo Pasando al terreno de sus recientes grabaciones, el espléndido disco Contrabandista, de  2018, sigue la apasionante vida del cantante, compositor y empresario español Manuel García (1775-1832). ¿Coméntenos cuál era la idea de la que partió este disco? La idea era reconocer, o en algún caso simplemente dar a conocer, la figura de Manuel García en todas sus facetas. Como compositor no fue tan reconocido en su momento. Tuvo sus chispazos de genio, sobre todo en la improvisación y la ornamentación, pero vivió en un tiempo donde competía con Rossini en el inicio del periodo belcantista. El disco fue un trabajo no sólo de rescate musical, sino también de composición para trabajar las ornamentaciones. Se destaca su labor en la promoción de la ópera. Manuel García también se dedicó a la formación, fundando una escuela de técnica vocal. Hemos rescatado parte de sus mejores composiciones y también se ofrece una selección de los temas de Rossini que interpretó como cantante. Un trabajo muy interesante, apoyado por Cecilia Bartoli, que siempre se ha preocupado por la investigación musicológica.

En noviembre de 2019 cantó en Madrid la ópera  Il Pirata , de Bellini. Pocos meses después afrontó la grabación de esta obra, en el que es su último disco. ¿Qué supone para usted esta grabación de una papel tan comprometido? ¡Vaya labor titánica la de cantar una ópera de esta naturaleza! Realizamos una producción muy interesante, una propuesta cercana al estilo belcantista, con cantantes capaces de ofrecer ese estilo, presentando la obra en su totalidad, con variaciones y repeticiones a los temas melódicos. Es un disco muy bien logrado y del que estoy muy orgulloso.

“Hay óperas de Donizetti que jamás cantaré en directo ¡es lo más difícil que conozco!”

¿Puede anticiparnos cuáles serán sus próximos proyectos discográficos?  Tal vez en otoño saldrá el disco que dediqué a Donizetti, con algunas arias conocidas de L’elisir d’Amore, Roberto Devereux y Don Pasquale … y basta (risas). El resto fue rescatar obras no tan conocidas, mostrando su evolución creativa desde el inicio, donde estaba bajo la tutela de Rossini y se notaba mucho su influencia, hasta sus trabajos con el sello inconfundible de Donizetti. Obras para tenor de lo más interesante y emocionante, muy desconocidas, como Maria de Rudenz, Betly, Caterina Cornaro, Il Giovedi Grasso … Otras como  Marino Faliero , que me alegró haber grabado el año pasado porque jamás la voy a hacer en directo. ¡Es lo más difícil que he cantado en mi vida! Es una producción de la discográfica Pentatone con el festival Donizetti y se grabó precisamente en el Teatro Donizetti de Bérgamo, con orquesta de época y el coro del teatro. Será un disco muy emocionante. Y en unas semanas estaré trabajando en otro proyecto que no tiene nada que ver con la ópera, con Sony Music México. Será un disco de ‘crossover’ (fusión) dedicado a la música tradicional popular mexicana, abarcando bolero, balada y música folclórica con mariachi. Habrá colaboraciones y duetos con artistas pop de México como Yury, Lila Downs, Guadalupe Pineda, Eugenia León, Jesús, del grupo Reik, y algunas otras sorpresas. Cantaré dúos y también yo solo. Me tiene muy emocionado y estaré metiéndome en estudio en un par de semanas.

¿De qué modo nota que va evolucionando su voz con el paso del tiempo? En 2024 voy a cumplir veinte años de carrera y va de la mano una evolución de la voz. Con ello, esta zona de confort que mantenía hasta hace dos años va teniendo cierta inestabilidad. Es natural, porque la memoria muscular va siendo cada vez más ineficiente. La voz requiere otro tipo de trabajo. El cantante que acaba de cantar L’elisir d’amore en el Teatro Colón de Buenos Aires, no es el mismo cantante que lo hizo en 2012 en el Liceu de Barcelona. La voz ha ganado en peso y volumen, y tiene otro color y otra sonoridad. Hay muchas cosas que las resuelvo igual y otras que ya no se acomodan de la misma forma. 

¿Qué nuevos repertorios, compositores y papeles espera afrontar en el futuro, ayudado por esa evolución? Con esta evolución, efectivamente, viene la posibilidad de pensar en otro tipo de repertorio. Desde hace dos años los roles rossinianos se han ido haciendo a un lado y le han abierto paso a Donizetti, un compositor que me gusta y acomoda mucho más. Se dan más frecuentemente Lucia Lammermoor, L’elisir d’amore, y también  I Puritani , y se presentará en el futuro más frecuentemente Rigoletto de Verdi. Esta temporada 22/23 viene ya con nuevas óperas como La Traviata , en marzo en Montecarlo, y estaré debutando Manon en abril en el Teatre del Liceu. Para más adelante se contempla Roméo et JulietteFausto , de Gounod, y roles mozartianos como Mitridiate Re di Ponto o La clemenza di Tito . También profundizaré en el repertorio francés y buscaré paralelismos con el italiano, por ejemplo con I Lombardi . Llegarán estos roles más líricos que ligeros, que los estoy trabajando paulatinamente, viendo cómo se va asentando la voz.

Para finalizar, y regresando a El Escorial, un lugar donde transcurre la ópera  Don Carlo , de Verdi, ¿se ve en el futuro interpretando el papel del infante don Carlos? (Risas) Ya veremos si se puede llegar ahí.

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